Impresionante el artículo de Pilar Rahola publicado hoy en La Vanguardia, no se lo pierdan pues es un ejemplo del actual momento en el que vivimos y de la falta total de sentido común, lógica y ganas de avanzar.
-”El mismo día en que leíamos este titular: “Un tercio de los alumnos catalanes suspenden lenguas y matemáticas”, conocíamos la inaudita historia de Emma Busons Saltor. Los diarios hablaban de alumnos de primaria sin los mínimos conocimientos en idiomas y matemáticas, y de una Catalunya que está a la cola autonómica en excelencia académica. A la vez, en el espacio de denuncia de Els matins de TV3, Magdalena Oliver nos mostraba a unos padres desolados cuya insólita historia nos enrojeció, tanto por vergüenza ajena como por indignación. Emma es una brillante alumna de la escuela Montcau-La Mola que ha llegado a la selectividad con una media de 9,4. Su sueño es estudiar Medicina y, con su extraordinario currículum, nada parecía impedir que lo cumpliera. Nada, excepto un cúmulo de circunstancias que la han dejado fuera de la universidad. Los hechos son los siguientes: hubo un error en el trámite de pago de las tasas de la selectividad, y Emma no aparecía en la lista de alumnos que podían acceder a la prueba. Detectado el día antes el error, padres y escuela se movilizaron para demostrar que la joven había iniciado los trámites antes del 31 de mayo y que no era su culpa. Es decir, para encontrar una fórmula que evitara que una alumna extraordinaria quedara fuera del sistema. Pero se encontraron con una pared en forma de funcionaria que, apelando de forma intransigente a las normas, le dijo que no tenía nada que hacer. Y la enviaron al Tribunal de Incidencias, el cual, según aseguran, “no está para estos casos”.
Entonces, ¿para qué están? En la Catalunya del fracaso escolar y con una administración incapaz de resolver este grave problema, nos permitimos el lujo de prescindir de una mente brillante, cuyo esfuerzo académico durante años la ha convertido en una alumna modelo. El desprecio con que se ha tratado su caso, diciendo que “hay muchos como el suyo” – ¿dónde están?-,”que no pueden hacer excepciones”, “que si hubiera sido alumna de la pública…” y otras lindezas, resume la estrechez de miras de quienes nos gobiernan. Si me permiten la confidencia, le envié un SMS al conseller Huguet, expresando mi perplejidad. Su respuesta la sacó del manual Cómo responder formalmente a una pifia brutal y parecer que hago las cosas bien. Tan bien, que Emma tendrá que examinarse en septiembre, no podrá entrar en Medicina y, sin tener ninguna culpa, ser un modelo de estudiante y prepararse toda la vida, acabará siendo víctima de una administración ciega, que no es capaz de ver más allá de la punta de su bolígrafo. El dolor y la injusticia serán para Emma. La rabia, para su familia. Y el daño, para todos. No sólo porque un sistema estúpido es capaz de expulsar a una alumna brillante, también porque nos recuerda hasta qué punto nos gobiernan auténticos mediocres. ¿Será por eso que castigan a Emma?”.
Patético, lamentable…surrealista. Solo espero que se tomen las medidas adecuadas y que alguien competente (o incompetente) haga algo ya.



No va por todos, pero…¿y encima se quejan algunos funcionarios?, si son unos completos ineptos, desganados y con uns tasa de absentismo laboral que roza lo ilegal…Basura social la que nos rodea.
No puc tenir la mateixa opinió que Raclette de forma genérica per a tos els funcionaris (els quals, recordem-ho, no són l’origen de la crisi, però sí els primers en pagar els plats trencats, sobretot en les seves escales més baixes) perquè inútils hi han en tots els rams de la pública i la privada, però amb exemples com aquest… què volem!
És indignant que es pugui produir un cas com el de la Emma (9,4 a part encara que això faci pujar més els colors a la cara), però malauradament, la indignació i la ràbia seran tota d’ella perquè aquí no sembla que hi hagi ningú disposat, no tan sols a esmenar un cas tan vergonyós com aquest sinó a fer-nos creure que la educació i l’ensenyament. importa actualment a algú. Realment havia de ser tan omnispresent la mediocritat que ens envolta? La desesperança que dexen casos desgraciats com el de l’Emma és desoladora.