Tras la victoria del FC Barcelona en la Supercopa de España (nuevo título para los de Guardiola y ya van 8…) en Madrid siguen preparando toda la infanteria bajo las órdenes del entrenador luso mas famoso del mundo. La dirección deportiva del Real Madrid decidió renovar un año a Dudek y confiar la ficha de tercer portero al canterano Adán, con la intención de dar alas a los jóvenes, algo que en otros equipos se ha demostrado que poco a poco funciona. En general, el debate de los porteros en el Real Madrid es un debate menor para los aficionados porque Íker Casillas acapara la totalidad de los minutos tanto en la Liga como en la Liga de Campeones. Sólo la ventana de la Copa del Rey deja una oportunidad a los guardametas secundarios. En la pretemporada, Mourinho ha dado minutos tanto a Dudek como a Adán para resolver un debate interno. Después de los cinco amistosos la conclusión es que deben rezar en la casa blanca para que Íker Casillas no se resfríe, no vea alguna cartulina roja y le respeten las lesiones.
Ante el Hércules, Mourinho puso de titular al canterano. Un test complicado porque el Real Madrid que saltó al campo se parecerá en muy poco al que peleará por los títulos. Y no le salieron bien las cosas a Adán. Midió mal en una falta y el balón acabó en la red. Una jugada complicada para los porteros, pero él se estaba jugando media temporada en este amistoso. Otros compañeros, con más caché y más ceros en la nómina, siguen sin responder a las expectativas levantadas. El experimento de Mourinho, con un equipo descafeinado, pudo servir para que algunos miembros del club de la clase media se reivindicasen. No fue así. De los nuevos, Di María continúa instalado en su versión más dispersa, sobre todo en la primera parte. Se lo está poniendo fácil a Mourinho para ocupar una de las plazas en el banquillo. Desaprovechó un mano a mano con Calatayud, a pase de Ozil, y puso a su equipo en apuros porque se tomó más de una licencia cerca de su área. Tuvo bastante con la reprobación de sus compañeros. Luego subió la nota porque si aprovechó otro mano a mano en un excelente pase de Pedro León. Éste si está llamando a la puerta del once inicial, aunque debe olvidarse de la tontería que le costó la expulsión (agresión a un defensa del Hércules). Ozil fue la gran atracción para todo el mundo. Se estrenó con el Madrid y en la hora que estuvo sobre el campo sólo dejó pequeños detalles. No se le puede exigir más porque lleva pocos entrenamientos y aún no ha asimilado los sistemas ni conoce los movimientos de sus compañeros. Además, el juego ramplón de su equipo hasta el descanso alimentó a que el debut se tiñese de gris.
El Hércules se adelantó en una acción a balón parado ante un Madrid demasiado indolente en la jugada y ramplón en el juego. Es un experimento más, pero así hay que catalogarlo. Mejoró mucho el equipo blanco en la segunda parte después de la primer andanada de cambios. Sacó tajada Karim Benzema. El delantero más cuestionado marcó dos tantos y pudo hacer otros dos. Ganó crédito con el doblete pero sigue en el punto de mira de los detractores. Otros experimentos salieron bien. Arbeloa formo dúo con el canterano Juanan en el centro de la zaga ante la plaga que afecta a los centrales. Cumplieron. Y eso se traduce en una buena nota. Sobre todo para el canterano. No gozará de muchas ocasiones y ayer se llevó un buen sabor de boca a la vez que Mourinho tomó buena nota —es el único central zurdo—. De los candidatos a dejar el club blanco no hubo buenas noticias. Van der Vaart y Drenthe pasaron desapercibidos mientras que Lass defendió el lateral derecho los noventa minutos sin pasar apuros. Ahora sólo queda el examen del trofeo Bernabéu y veremos como inicia el Real Madrid una liga que se presenta interesante.


