Si, pero no hay que creérselo hasta que se ganan títulos. El mismo dia que el genial Al Pacino gana el Emmy al mejor actor, otros actores han realizado una buena película en Santander. Nada perturba la eterna felicidad del Barcelona, equipo superior que asusta después de una puesta de largo inmejorable en Santander. La vida sigue igual en clave azulgrana y eso significa un problema serio para cualquier aspirante, deprimido ante la superioridad que expone un conjunto infranqueable que juega de forma celestial y se divierte igual o más que el primer día. Despejado el problema del rebelde Zlatan Ibrahimovic, reina la paz y la alegría en el solidario vestuario de Guardiola, reflejada en los rostros de ocho campeones del mundo que se complementan con la brujería de Leo Messi. Para los críticos: ¿no será que el problema era Ibra y no el caracter del filósofo Pep?…
Con prisa para demostrar quién mandaba en Santander se presentó el Barcelona en El Sardinero, resignada la parroquia cántabra a los dos minutos al saberse la primera víctima del curso en el torneo doméstico. Si está el Barça de por medio, cualquiera se expone a que le pinten la cara y el Racing ni siquiera fue capaz de mantener el pulso ni un ratito, superado por una combinación exquisita entre Iniesta y Messi con, como casi siempre, final feliz para un argentino cuyos límites se desconocen. El Barcelona, a la espera de que se le exija a una plantilla que se presume más corta de lo habitual, sigue siendo el rey del buen juego y el espectáculo. Y lo que es mejor, del buen entendimiento entre jugadores.
Y eso que estamos en la primera jornada, siempre expuesta a cuestionables niveles físicos y excusas varias de manual hasta que se le toma el pulso a la competición. Pero el Barça, en ese sentido, va un paso por delante, fiel a los automatismos del pasado que en tanta gloria derivaron, consecuente con una filosofía, la de Pep Guardiola, que apenas conoce detractores. Como si nada, jugó como siempre y goleó una vez más, serio aviso para navegantes. Aunque el Racing no le perdió la cara a la tarde pese al mazazo inicial, sucumbió al poco de la media hora con dos jugadas casi consecutivas que sentenciaron la velada. La primera fue la del golazo de Andrés Iniesta, cuya estrella mundialística brilla con más fuerza después de coger al aire un inapropiado despeje de puños de Toño en un acercamiento que tampoco entrañaba mayor peligro. La segunda fue un penalti que no era desaprovechado por los locales un par de minutos después. Valdés, que llevaba dos años sin detener una pena máxima en Liga, condenó a Tchité, que ahora se hace llamar Mehmed sin que su suerte haya cambiado demasiado.
En la segunda parte el Barça siguió jugando bien, presionando arriba y escondiendo el balón, incisivo por las alas y confiado con una retaguardia que repitió con un más que correcto correcto Abidal de central (Piqué fue su pareja porque Puyol sufrió molestias en el entrenamiento). El caso es que se quedó Xavi por precaución en la caseta (problemas en el tendón de Aquiles) y ni se notó, tuya-mía hasta el infinito. Para colmo, al campeón se le ha sumado el olfato de David Villa, sensacional al rematar con la cabeza un centro de otro coloso como Dani Alves, feliz como una perdiz al compartir talento vistiendo de azulgrana. No se puede pedir más a un estreno y le agradece el buen gusto que tiene en el campo hasta la afición rival, generosa con los mundialistas que catapultaron a España hace un mes y medio en tierras africanas y en especial, como es obvio, con Iniesta. El futbol tambien puede ser humano y no solo un negocio. Se presupone otra campaña bipolar, pero lo cierto es que solo un partido después se confirma que hay una Liga paralela en la que gobierna el Barcelona en solitario y en la que aspira a combatir el Real Madrid. La prensa a nivel internacional elogia el juego del Barça y a nivel nacional, no solo la prensa catalana se moja, sino que el Mundo, La Razón o el gran Enrique Yunta de ABC también opinan lo mismo. Signo de que en el mundo del deporte (o del espectáculo), existe una lógica admirable, que permanece inalterable por encima de tópicos y habladurias.



Primera jornada de lloga i primera ocasió per a gaudir d’aquest joc extraordinari que desplega el Barça de Guardiola i companyia que ens hipnotitza fins a no veure possible cap altre resultat que no sigui una victòria aclaparadora sobre el rival , sigui quin sigui aquest. Però potser allò més extraordinari és la facilitat i/o naturalitat en la que ho duen a terme: ens faríen creure que qualsevol sería capaç de fer el mateix que ells la qual cosa mostra com de gran és el seu domini. És com veure a Cary Grant en escena: impecable i desplegant virtuosisme.