El mundo del ciclismo sigue sumido en la eterna duda del dopaje. Los hermanos Pellissier tomaban cocaína, estricnina o cloroformo para mejorar su rendimiento en el Tour, o simplemente para soportar su tremenda exigencia. Lo narraron con todo detalle a Albert Londres en un café de Dunkerque después de abandonar la carrera muy cabreados con la organización, con el reglamento. Era el año 1924 y entre las normas que con razón enfadaban a los ciclistas no existía ninguna referencia al dopaje. Años más tarde Fausto Coppi también se confesaría ante otro periodista inmortal, Mario Ferretti. Con impunidad le habló de la ‘bomba’, algo así como “unas piernas de recambio, compuesta de unos ingredientes secretos, el más importante la simpamina”. ¿Y tú la tomas, Fausto? “Naturalmente”. ¿Y cuándo? “Cuando hace falta”. ¿Y cuándo hace falta? “Casi siempre”. [Opine: ¿Se dopó Armstrong para ganar sus siete Tours?]
Jacques Anquetil tampoco escondía su tubo de anfetaminas. No lo compartía con cualquiera, si acaso con sus mejores amigos, como el alsaciano Roger Hassenforder, un diablo que hacía reír a Maître Jacques. Una noche varias de esas anfetaminas acabaron en el acuario de un restaurante donde cenaban juntos. Los pobres peces entraron en estado de pánico mientras los dos amigos disfrutaban, a carcajadas, de tan cruel escena. Las anfetaminas no faltaban tampoco en el salpicadero del bólido que a toda velocidad conducía por el lago de Zúrich Hugo Koblet, el ciclista encantador, el ‘pedaleur de charme’. Así destrozó innumerables coches el campeón del Tour en 1951. A los 39 años se estrelló contra un árbol -hay quien sostiene que no trató de evitarlo- y perdió la vida.
Y la historia ciclista se repite, década tras década, sin que las prohibiciones, los nuevos métodos ‘infalibles’ de la AMA ni los compromisos adoptados por las federaciones, e incluso por los gobiernos, logren frenar esto que hoy llaman lacra y que ayer formaba parte de las responsabilidades de un profesional de la bicicleta. Hoy Lance Armstrong no puede enseñar ningún tubito de pastillas ni nada parecido. Hace 30 o 40 años nadie dudaría de su extraordinaria peripecia vital, de un héroe que derrota a un cáncer y después gana siete veces el Tour. Tomase lo que tomase. Pero hoy nada vale si uno no es capaz de demostrar que está limpio, aunque los demás no lo estén. Y si alguien busca venganza, si alguien se ha propuesto destruir el mito, debe atacar por ahí, por la vía del dopaje.
Por ese camino avanza Floyd Landis, otrora escudero del ‘boss’, hoy una mosca cojonera capaz de que las autoridades estadounidenses emprendan una investigación a fondo en busca de algo de verdad en sus denuncias, surgidas desde el despecho, desde que el RadioShack, el equipo de Armstrong, le diera la espalda una vez cumplida su sanción tras un positivo por testosterona en el Tour de 2006, el que finalmente ganó Óscar Pereiro. Landis encontró un aliado en Greg LeMond y ahora aparecen otros, de momento anónimos. Coincidieron con él en el US Postal y, según una información publicada en el ‘New York Times’, uno de ellos ha reconocido al agente especial Jeff Novitzky, encargado del caso, el uso de sustancias prohibidas durante sus años en el ‘tren azul’ y ha reconocido que Armstrong no sólo estaba al tanto de todo sino que animaba al resto a hacerlo.
La fuente detalló a los responsables de la investigación qué métodos de dopaje utilizó y añadió que, como su jefe de filas, nunca resultó positivo en un análisis. Las nuevas denuncias, las sospechas sobre la limpieza de Armstrong, existentes desde que ‘L’Equipe’ denunciara en 2005 que el ciclista consumió EPO en el Tour de 1999, el de su primer triunfo -algo que nunca pudo demostrar ante la Justicia-, no inquietan de momento a su patrocinador. “Armstrong continúa teniendo un tirón comercial masivo. Su popularidad está a la altura de figuras legendarias como Bono o Paul McCartney”, asegura Lee Applbaum, jefe de marketing de RadioShack.



Armstrong es el heroe mas grande de la historia del ciclismo,solo la envidia de los perdedores y el antiamericanismo sin sentido quieren ensombrecer su impecable y modelica imagen de luchador y ganador.Todo un ejemplo para esta sociedad llena de vagos e inmaduros.