De Polonia’09 a Turquía’10. Idéntico desarrollo, el mismo plan, la misma idea pero con un diferente destino. Y un mismo protagonista. Crecer en el alambre puede resultar contraproducente. Hacerlo dos veces seguidas, fatal. Cómo cuestionar a un equipo de tal bagaje. Cómo criticar el, probablemente, mejor partido de España en el Mundobasket. Y sin embargo, tantas cosas que se podrían haber cambiado. Desde antes del comienzo del campeonato.
Siempre es difícil cuestionar la actuación de un equipo que se ha convertido por méritos propios en campeón de Europa y del mundo y subcampeón olímpico. Inolvidables las lágrimas de un Pau Gasol en muletas aquel 3 de septiembre de 2006 en Saitama. Inenarrable el mate de Rudy sobre Dwight Howard en la final olímpica de Pekín. Incuestionable la superioridad de España en Varsovia ante la misma joven serbia que dejó a la selección sin opción de pelear por las medallas. Y sin embargo, tantos motivos de orgullo, grabados a fuego en la memoria colectiva, no deben impedir la crítica constructiva, la pregunta directa a Sergio Scariolo de por qué aquella decisión y no la otra, la duda latente de las causas de las ‘faltas de concentración’ que costaron al grupo las derrotas ante Francia y Lituania o el porqué de la transmutación del equipo llegados a las eliminatorias directas. Lo de Lituania puede entenderse pues es uno de los mejores equipos del mundo, pero no con Francia.



El unico culpable es el presidente de la FEB Saez por no valorar el excelente trabajo de Pepu y Aito,Scariolo un desastre.